domingo, 6 de septiembre de 2026

Vivir a mi manera. Poema de vida.

 Vivir a mi manera


No quiero una vida de escaparate, de esas que parecen perfectas cuando se miran desde lejos.


Quiero la mía.


Con sus días de tacones y sus noches de andar descalza, con alguna lágrima rebelde y muchas risas de esas que hacen olvidar hasta la hora.


He aprendido que la vida no se trata de tenerlo todo, sino de saber reconocer lo que de verdad vale la pena.


Una conversación que llega al alma.

Un café tomado sin prisa.

Una persona que se queda sin que tengas que pedirle que lo haga.

Y esa paz que aparece cuando por fin dejas de insistir donde ya no florece nada.


Ya no quiero convencer a nadie

de quién soy.


A estas alturas, prefiero que me quieran como soy:

Con mis manías, mis silencios,

mi forma de sentir demasiado,

mi risa cuando algo me hace gracia y ese carácter que aprendí a cuidar después de tantas veces, haberme puesto en último lugar.


La vida me ha enseñado que soltar no siempre es perder. A veces es ganar libertad.


Que empezar de nuevo no es volver al principio, porque una nunca vuelve siendo la misma.


Y yo ya no soy la de ayer.


Soy todas las veces que me levanté, todos los caminos que no elegí, todos los “no” que me salvaron, todos los “sí” que me devolvieron la ilusión.


Por eso hoy camino diferente.


Sin correr detrás de nada.

Sin mendigar presencia.

Sin hacerme pequeña para caber en la vida de nadie.


Quiero disfrutar lo que venga,

sorprenderme todavía, querer bonito, reír fuerte y guardar en la memoria esos pequeños instantes que nadie fotografía

pero que terminan siendo los más importantes.


Y si la vida me pregunta qué quiero de ella, le diré:


– No me prometas que será fácil.

Prométeme solamente que todavía habrá motivos

para sonreír. –


Lo demás…


Ya sabré vivirlo a mi manera.


© María Eugenia Rojas Alegría 


sábado, 29 de agosto de 2026

Un corazón entre las patatas

🤎🥔 Un corazón entre las patatas 🤎🥔

Entre las patatas compradas,

sin buscarlo, sin esperarlo,

vino un pequeño milagro

que quiso sorprenderme.


Una patata grande,

con forma de corazón perfecto,

como si la tierra, en secreto,

hubiera querido decirme:


"Mira… el amor está en todas partes,

solo tienes que saber encontrarlo".


No era una joya,

ni llevaba pétalos de rosa,

era humilde, sencilla,

pero maravillosamente hermosa.


Y pensé que quizá la vida

también es un poco así:

nos regala pequeños tesoros

cuando menos los esperamos.


Hoy guardo esta imagen en mi corazón,

porque entre tantas formas iguales,

una decidió ser diferente

y recordarme que lo extraordinario

puede aparecer en las cosas más sencillas.


❤️ A veces la naturaleza

también sabe escribir poemas. 

© María Eugenia Rojas Alegría 


viernes, 21 de agosto de 2026

Gracias Por Mi Vida. Poema de gratitud 🙏🏻

 Gracias por mi vida


Hoy miro mi vida y sonrío...

No porque todo haya sido perfecto, sino porque aprendí a descubrir belleza incluso en los días difíciles.

Agradezco cada amanecer, cada abrazo sincero, cada conversación que me hizo reír, cada persona que llegó para quedarse y también aquellas que se fueron dejándome una enseñanza.

Agradezco haber amado, haber soñado, haber llorado y haber vuelto a sonreír.

Agradezco las veces que la vida me cambió el camino, porque algunos desvíos me llevaron exactamente donde necesitaba estar.

Hoy no quiero contar mis pérdidas, quiero contar mis bendiciones.

Tengo recuerdos que me hacen sonreír, personas que ocupan un lugar especial en mi corazón, sueños que todavía me ilusionan y una vida que, con sus luces y sus sombras, sigue siendo un hermoso regalo.

Ya no necesito que todo salga perfecto para sentirme feliz.

He aprendido a disfrutar de las pequeñas cosas:

un café tranquilo,

una palabra bonita,

una tarde de sol,

una risa inesperada,

un mensaje de alguien querido,

la paz de saber que estoy donde quiero estar.

Y sobre todo, agradezco haber llegado hasta aquí siendo todavía capaz:

de querer,

de ilusionarme,

de perdonar,

de reír

y de mirar el futuro con esperanza.

Hoy abrazo mi historia completa.

Lo bueno.

Lo difícil.

Lo que llegó.

Lo que se fue.

Lo que entendí tarde.

Y todo aquello que todavía estoy aprendiendo.

Porque cada capítulo me convirtió en quien soy.

Y hoy puedo decir, con el corazón tranquilo:

¡Gracias, Dios mío!

Gracias por lo que me diste,

por lo que me enseñaste,

por tus bendiciones 

y por todo lo hermoso que todavía está por llegar.

Hoy elijo ser feliz.

Sin esperar un día perfecto.

Sin necesitar tenerlo todo.

Simplemente feliz por estar aquí,

por seguir soñando,

por seguir amando

y por tener un corazón que todavía sabe agradecer.

Y mientras tenga un nuevo amanecer, tendré una razón más para sonreír. 


© María Eugenia Rojas Alegría